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jueves, 9 de febrero de 2017

"Los prisioneros del paraíso" de Xavier Güell

Praga, 10 de agosto de 1942. Hans Krasa, compositor y director de orquesta checo de origen judío, es arrestado por las SS y enviado al campo de concentración de Theresienstadt. Tenía 42 años. Junto a él, son confinados los compositores Gideon Klein, Pavel Haas y Viktor Ullmann, y un buen número de músicos y cantantes. Los mandos nazis, encabezados por Adolf Eichmann, quieren convertir a Theresienstadt en el campo modelo donde mostrar al mundo que a los judíos no sólo no se les extermina sino que se les permite mantener una vida cultural intensa y componer e interpretar música al más alto nivel. Hans Krasa y sus compañeros, que no se engañan sobre el destino que les espera, aceptan el juego diabólico que proponen los nazis con el objetivo de sobrevivir. La música como única forma de evitar el envío al campo de exterminio de Auschwitz y de hermanar a la humanidad condenada. Junto a todos ellos, otro personaje protagoniza esta novela: Elisabeth von Leuenberg, de origen noble y una de las científicas más prominentes de la Alemania nazi. Con todos estos personajes, Xavier Güell ha escrito un fresco grandioso sobre la lucha del arte contra la barbarie, sobre el dolor y la superación, un homenaje bellísimo a la música cuando ésta alcanza el límite de la sensibilidad humana. Una historia de amor profunda y apasionada, como sólo se vive cuando cada día puede ser el último. Una novela que quien la empiece no podrá abandonar.

En una sola palabra, decepcionante, debido sobre todo a la historia de amor.

Por un lado, la que se supone es la trama principal es la historia del campo de concentración de Therezy o Theresienstadt. Pero en realidad no explica la vida en sí del campo, sino de un grupo de compositores que forman parte del consejo judío y que deciden componer una ópera para darle a los nazis un motivo para mantenerlos con vida. Explica de un modo algo complicado para los que no tengan conocimientos musicales como se compuso la ópera, como se reflejan los sentimientos y las ideas en las distintas notas o entonaciones. A veces es casi más un libro de música que de supervivencia. Reconozco que al ser profana al mundo musical me perdí en las explicaciones. 

Por otro lado, está la "historia de amor", que no venía a cuento. La verdad que la pareja, si se la puede llamar así, no pega ni con cola. Pero sobre todo me pregunto qué necesidad tenía el autor de describir unas escenas de sexo tan grotescas, desagradables y repugnantes. Al ser una de las primeras escenas de presentación de la mujer estropeó todo el libro, ya que por mucho que intentaras avanzar con la pareja, esas horripilantes imágenes no se borran de la memoria tan fácilmente.

Lo mejor del libro el comienzo (en un tren de deportados) y el final (triste pero real), donde realmente ves los sentimientos y el horror del genocidio. Encomiable como el autor describe la música, ve música incluso en los libros; aunque no lo entiendo, reconozco que es de admirar el trabajo que ha hecho a este respecto.

1 comentario:

  1. También soy profana en el mundo musical y si además esa historia de amor no se sostiene... Lo dejo pasar, que con todo lo pendiente, se agradece.
    Besotes!!!

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