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sábado, 25 de noviembre de 2017

"Pálido criminal" de Philip Kerr

Berlín, 1938. El ambiente se ha enrarecido en Alemania. Desde la ascensión al poder del Partido Nazi, las frías calles berlinesas que Bernie Gunther tan bien conoce están repletas de señales que conducen al país hacia el odio, el terror y quizá la guerra. El detective Gunther, antiguo agente de policía, se verá obligado a reincorporarse al cuerpo y colaborar con unas autoridades que detesta tanto como teme. Aunque lo que preocupa a sus superiores no es banal: un criminal anda suelto, violando y asesinando a inocentes muchachas de raza aria, sin que nadie consiga darle caza.
Pero ¿qué sucederá cuando Gunther descubra que en el caso están implicados varios miembros de las SS, entre quienes figura nada más y nada menos que el mismísimo Heinrich Himmler?
Pálido criminal (Serie Bernie Gunther, 2), segunda entrega de la trilogía «Berlín Noir» , reúne lo mejor de la literatura policíaca y de la ficción histórica. Con unos personajes magníficamente trazados y una trama vibrante, esta novela consolidó a Philip Kerr como uno de los mejores escritores de su género.


En este segundo libro de la serie Berlin Noir, nos encontramos con una Alemania ya completamente "nazificada". Bernie Gunther, nuestro investigador, es convencido por Heydrich para que regrese al cuerpo de la policía criminal de Berlín para investigar el caso de una serie de adolescentes que aparecen violadas, torturadas y asesinadas. Y digo convencido porque a Heydrich sólo se le puede contestar de una forma: sí.

Sin dejar de lado la intriga del caso, que se las trae, aunque con un toque surrealista como sólo podía ser con los nazis, lo mejor del libro sigue siendo la ambientación. El autor describe muy bien el Berlín de finales de los años 30, con los alemanes corrientes ya completamente convencidos de la bondad del sistema nazi y sus consignas, un panorama internacional sin esperanza con un gobierno inglés (en representación de los antiguos aliados) que no ve lo que no quiere ver, de lo que se aprovecha un endiosado Hitler.

El único pero que le pongo al libro es la obsesión del protagonista por el sexo; parece adicto. Para mi gusto tantas escenas "sexuales" sobran. Si en el primer libro, esta sexualidad estaba más contenida y se explicaba por el tipo de novela policíaca clásica que desarrolla el autor, en este ya ha cruzado la raya. Llega un momento en que cada vez que se cruza con una chica/mujer, ya está pensando en el sexo, sea el contexto que sea. No me considero puritana, pero resulta desagradable.

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